jueves, 26 de noviembre de 2015

Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido

Bendita seas.
Bendito el caos con el que envuelves mi vida hasta donde alcanza mi memoria. Bendito el desorden que te caracteriza - bendito tu desordenado cuarto, bendita tu desordenada letra, benditos tus desordenados pensamientos. 
Benditas tus uñas mal pintadas y bendito tu pelo sin peinar. Benditos tus cambios de humor y bendito tu escepticismo. Y benditas tus contradicciones. 
Bendita tu risa alta y sonora, bendita la ausencia de tu vergüenza. Benditos tus labios rojos y las manchas de carmín en los bordes de cada vaso y en todo aquel que conoce el caos del que hablo de primera mano. O de primera lengua.
Bendita tu torpeza. Bendita tu gracia para caer y hacer como si no pasara nada - entiendan que jamás me referí a lo físico.
Bendito el verde que diluye el café de tus ojos cuando lloras y te quitas 10 años de encima. Bendita la inocencia con la que pides perdón.
Benditas tus mentiras piadosas. Y benditas tus convicciones. Bendita tu manera de luchar contra todo y todos.
Bendita tu arrogancia y bendita tu pública y falsa modestia.
Bendita tu música y tu manera de bailar. Benditas tus caderas quietas y en movimiento.
Benditos tus complejos y tu manera de tirar el humo del cigarro. Bendita tu forma de beber cerveza.
Benditas tus heridas y tus miedos -de tus más oscuros demonios siempre nacieron tus mejores versos, y bendita seas cuando no te dejas hacer.
Benditos tus abrazos y la mano con la que acaricias.
Bendito ese bienquerer con el que bendices a todo aquel que te tiene. Y benditos tus desamores.
Benditas las casualidades con las que juegas. Y bendita primavera aquella.
Bendito todo aquello que a penas sin querer, haces completamente tuyo.
Bendito ese maldito orgullo con el que te cierras puertas. Bendito ese ingenio con el que siempre encuentras alguna ventana. Y bendito ese arte para que nunca sea culpa tuya.
Bendita la razón con la que justificas todas tus locuras.
Bendita seas porque eres como todo el mundo pero mucho más especial. Bendita seas cuando intentas pasar desapercibida mientras destacas entre la multitud. Y bendita seas cuando haces como que no te das cuenta.
Bendita tú. Enterita y de arriba a bajo. Bendito lo que te gusta de ti y lo que no. Y bendita la inseguridad con la que caminas y consigues que la gente se gire a mirarte cuando has pasado. Bendita la seguridad que intentas no transmitir.
Bendita porque no eres de este mundo. Porque esos ojos no pueden ser de este mundo. Y bendita esa sonrisa. Y bendita la banalidad con la que tratas todo lo que el resto de mortales vemos y tú miras más allá. 
Bendita seas por existir, por aspirar, por soñar mucho más allá de lo que escribes, por decir tanto y sonar aún más alto cuando callas. 
Aunque de bendita tengas poco. O prácticamente nada. 
Tal vez he vuelto a hacerlo mal.
Bendito sea, en cualquier caso, Darío y su divino tesoro; jamás dejes de desordenar mi vida con el caos de los problemas. 
Amén.










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